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COVID-19 Estudios revelan la reactivación de virus que permanecen “dormidos” en el organismo

 

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COVID-19 y sus consecuencias: un nuevo estudio revela la reactivación de virus latenteł

 RN88 | Salud y ciencia

La pandemia de COVID-19 cambió la vida de millones de personas, pero incluso años después de las primeras grandes oleadas de contagios, los científicos continúan encontrando pistas sobre lo que ocurre dentro del organismo después de una infección por SARS-CoV-2.

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature pone el foco en un fenómeno que podría ayudar a explicar parte de la complejidad del COVID-19 y, potencialmente, algunos casos de COVID prolongado: la reactivación de virus que permanecían latentes en el organismo.


Virus que permanecen ocultos en el organismo

Algunos virus pueden permanecer en el cuerpo durante años sin provocar síntomas importantes. Bajo determinadas circunstancias, como enfermedades graves o alteraciones del sistema inmunitario, pueden volver a activarse.

Los investigadores estudiaron a 1.154 pacientes hospitalizados con COVID-19, utilizando información obtenida durante la enfermedad y en el seguimiento posterior. El análisis permitió observar cambios en diferentes virus presentes en el organismo de los pacientes.

Entre los virus detectados se encontraban integrantes de la familia Herpesviridae, grupo al que pertenecen virus como el Epstein-Barr, además de otros virus conocidos como anellovirus.

El hallazgo resulta especialmente relevante porque la reactivación no se observó únicamente en personas que ya tenían problemas graves de inmunidad. Los investigadores encontraron este fenómeno también en pacientes que anteriormente podían considerarse saludables.



¿Qué relación tiene esto con la gravedad del COVID-19?

Uno de los aspectos más importantes del estudio es que la reactivación viral estuvo relacionada con la gravedad de la enfermedad y determinados resultados clínicos.

En otras palabras, los pacientes que presentaron evidencia de reactivación de ciertos virus tuvieron, en el conjunto estudiado, una mayor asociación con cuadros graves y otras complicaciones.

Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre una asociación y una causa.

Los investigadores no demostraron que la reactivación de esos virus sea la responsable directa de que una persona desarrolle una enfermedad más grave. Tampoco demostraron que estos virus sean la causa del COVID prolongado.

El estudio muestra una relación que necesita ser investigada con mayor profundidad.

¿Puede esto explicar el COVID prolongado?

El COVID prolongado continúa siendo uno de los grandes interrogantes científicos relacionados con el SARS-CoV-2.

La Organización Mundial de la Salud reconoce la existencia de la afección pos-COVID-19, que puede aparecer después de la infección inicial y afectar durante meses a diferentes sistemas del organismo.

Entre los síntomas más habituales se encuentran el cansancio, la dificultad para respirar, los dolores musculares o articulares, los problemas de concentración y memoria, el dolor de cabeza y las alteraciones del sueño.

La OMS señala además que se han descrito más de 200 síntomas asociados con esta afección. En algunas personas, las consecuencias pueden interferir con actividades cotidianas, el trabajo y la calidad de vida.

El nuevo estudio abre una posibilidad interesante: que la reactivación de algunos virus que permanecen en el organismo pueda formar parte de los mecanismos que contribuyen a determinados casos de COVID prolongado.

Pero esta hipótesis todavía necesita más pruebas.

El sistema inmunitario, una pieza clave

Una de las explicaciones que estudian los científicos es que una infección importante puede generar un fuerte estrés sobre el organismo y modificar temporalmente el equilibrio del sistema inmunitario.

Cuando las defensas están ocupadas respondiendo contra el SARS-CoV-2, algunos virus que permanecían controlados podrían encontrar condiciones favorables para reactivarse.

Este proceso podría generar nuevas respuestas inflamatorias o modificar las que ya estaban produciéndose durante la infección.

Aun así, se trata de un campo de investigación en desarrollo. El estudio publicado en Nature demuestra que existe una asociación entre la reactivación viral, la gravedad del COVID-19 y determinados resultados clínicos, pero no establece por sí solo una cadena causal definitiva.

Las consecuencias pueden durar después de superar la infección

El COVID-19 no termina necesariamente para todos cuando desaparecen la fiebre, la tos o los síntomas iniciales.

Según la OMS, aproximadamente seis de cada 100 personas que contraen COVID-19 pueden desarrollar una afección pos-COVID-19, aunque las estimaciones varían y los datos dependen de las poblaciones estudiadas.

La mayoría de las personas mejora con el tiempo, pero algunas continúan presentando síntomas durante meses.

Entre las consecuencias descritas también se encuentran problemas cardiovasculares, respiratorios, neurológicos y metabólicos que pueden aparecer con mayor frecuencia después de una infección por COVID-19.

Esto no significa que todas las personas que tuvieron COVID vayan a desarrollar estas complicaciones. El riesgo y la evolución son diferentes en cada individuo.

¿Qué significa realmente este nuevo descubrimiento?

El principal valor de esta investigación está en que proporciona una nueva pieza para comprender un problema todavía complejo.

Durante años, los científicos han estudiado diferentes posibles mecanismos detrás del COVID prolongado: alteraciones inmunitarias, inflamación persistente, cambios en distintos órganos y tejidos, reservorios virales y otros procesos.

Ahora, la reactivación de virus latentes aparece como otro mecanismo que merece ser investigado.

El siguiente paso será determinar si controlar determinadas reactivaciones virales podría mejorar la evolución de algunos pacientes. Los propios investigadores señalan que será necesario estudiar si identificar y tratar estos virus puede cambiar los resultados de la enfermedad.

Una investigación que todavía continúa

El nuevo hallazgo no significa que el COVID-19 haya dejado virus peligrosos “escondidos” en todas las personas que tuvieron la enfermedad. Tampoco permite afirmar que la reactivación viral sea la causa del COVID prolongado.

Lo que sí muestra es que la infección por SARS-CoV-2 puede estar acompañada de cambios importantes en el equilibrio de otros virus presentes en el organismo, y que estos cambios están relacionados con la gravedad de la enfermedad en los pacientes estudiados.

La ciencia continúa buscando respuestas. Mientras tanto, la existencia del COVID prolongado demuestra que para algunas personas la recuperación puede ser mucho más compleja que simplemente superar la infección inicial.

La investigación sobre las consecuencias del COVID-19 continúa y cada nuevo estudio aporta una pieza más para comprender qué ocurre en el organismo después de la infección.

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