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Las personas vacunadas contra el COVID-19 en 2022 enfrentan una “enfermedad silenciosa”
¿Las personas vacunadas contra el COVID-19 en 2022 enfrentan una “enfermedad silenciosa”? Esto dice la evidencia científica
Una afirmación que circula en redes sociales está generando preocupación entre personas que recibieron alguna vacuna contra el COVID-19 durante 2022. El mensaje asegura que quienes fueron vacunados ese año podrían estar enfrentando una supuesta “enfermedad silenciosa” que aparecería tiempo después.
Sin embargo, hasta agosto de 2026, no existe evidencia científica que permita afirmar que todas las personas vacunadas contra el COVID-19 en 2022 estén desarrollando una enfermedad silenciosa como consecuencia de la vacunación.
Las autoridades sanitarias y los sistemas internacionales de vigilancia sí han identificado algunos efectos adversos poco frecuentes asociados a determinadas vacunas. Estos eventos han sido estudiados durante los últimos años y continúan bajo vigilancia.
¿De dónde surge la preocupación?
Desde el comienzo de las campañas de vacunación contra el COVID-19, millones de personas recibieron diferentes tipos de vacunas. Como ocurre con cualquier medicamento, las vacunas pueden producir efectos secundarios.
La mayoría de las reacciones posteriores a la vacunación son leves y temporales, como dolor en el lugar de la aplicación, fiebre, cansancio, dolor de cabeza o dolores musculares.
En Paraguay, los organismos sanitarios también han realizado vigilancia de los acontecimientos adversos posteriores a la vacunación. Una publicación científica paraguaya señaló que los efectos secundarios observados en personas vacunadas fueron principalmente leves.
Pero existen algunos acontecimientos adversos poco frecuentes que sí han sido identificados mediante los sistemas de vigilancia.
Miocarditis: uno de los efectos poco frecuentes estudiados
Uno de los acontecimientos que más atención recibió fue la miocarditis, una inflamación del músculo del corazón.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) reconocen una asociación causal entre algunas vacunas de ARN mensajero, como Pfizer-BioNTech y Moderna, y casos poco frecuentes de miocarditis y pericarditis.
Según los CDC, estos casos se observaron con mayor frecuencia en adolescentes y hombres jóvenes, especialmente durante los primeros días posteriores a determinadas dosis. La mayoría de los pacientes estudiados presentó mejoría clínica y muchos resolvieron los síntomas antes del alta hospitalaria.
Esto es importante porque demuestra que sí existen efectos adversos raros reconocidos, pero no significa que una persona vacunada en 2022 esté automáticamente enferma cuatro años después.
¿Qué síntomas deberían llamar la atención?
Una persona que presente dolor en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones o síntomas cardíacos persistentes debe consultar con un profesional de salud.
Los CDC señalan específicamente que estos síntomas deben hacer considerar la posibilidad de miocarditis o pericarditis en determinadas personas que recientemente recibieron una vacuna contra el COVID-19.
No obstante, estos síntomas pueden tener numerosas causas diferentes. Por eso, no se debe asumir que cualquier dolor de pecho, cansancio o palpitación años después de una vacunación fue provocado por la vacuna.
El diagnóstico requiere evaluación médica.
¿Y los problemas de coagulación?
Otro acontecimiento estudiado durante la pandemia fue el síndrome de trombosis con trombocitopenia, conocido como TTS.
Los CDC lo describieron como un evento poco frecuente pero grave relacionado con la vacuna Janssen/J&J. Este síndrome puede provocar formación de coágulos y una disminución de las plaquetas.
La vigilancia sanitaria permitió identificar este problema y estudiar su frecuencia. Los datos disponibles muestran que se trató de un evento raro.
Por eso, tampoco es correcto afirmar que las personas que recibieron una vacuna contra el COVID-19 en 2022 tienen actualmente un riesgo inevitable de sufrir trombosis.
¿Existe una “enfermedad silenciosa” provocada por la vacuna?
Hasta el momento, no hay evidencia científica suficiente para establecer una nueva enfermedad silenciosa que afecte automáticamente a todas las personas vacunadas contra el COVID-19 en 2022.
Esta diferencia es fundamental.
Una cosa es reconocer que determinados efectos adversos poco frecuentes pueden ocurrir después de ciertas vacunas. Otra completamente diferente es afirmar que millones de personas vacunadas están desarrollando una enfermedad oculta sin que exista evidencia clínica que permita establecer esa relación.
Las investigaciones de seguridad continúan. En 2026, estudios y sistemas de vigilancia siguen analizando acontecimientos adversos como miocarditis, trombosis y otros eventos para comprender mejor su frecuencia y posibles asociaciones.
También es importante diferenciar vacuna e infección por COVID-19
Otro aspecto que puede generar confusión es que algunas personas presentan problemas de salud después de haber tenido COVID-19.
La propia infección por SARS-CoV-2 puede producir complicaciones y síntomas persistentes en determinadas personas. Por esa razón, cuando alguien desarrolla un problema de salud después de la pandemia, no necesariamente significa que la causa haya sido una vacuna.
Para establecer una relación causal es necesario analizar antecedentes médicos, fecha de vacunación, tipo de vacuna, síntomas, pruebas clínicas y otros factores.
¿Qué ocurre actualmente en Paraguay?
Paraguay continúa utilizando vacunas actualizadas contra el COVID-19. El Ministerio de Salud Pública informó recientemente sobre la disponibilidad de una vacuna actualizada en los vacunatorios del país y mantiene recomendaciones específicas para diferentes grupos de población.
Esto demuestra que la vacunación contra el COVID-19 continúa formando parte de las estrategias sanitarias, mientras las autoridades mantienen sistemas de vigilancia sobre su seguridad.
La conclusión
El mensaje que asegura que “cualquiera que se haya vacunado en 2022 enfrenta una enfermedad silenciosa” no está respaldado por la evidencia disponible.
Sí existen efectos adversos poco frecuentes asociados a determinadas vacunas, entre ellos la miocarditis y la pericarditis después de algunas vacunas de ARN mensajero y otros eventos específicos relacionados con determinadas formulaciones. Estos riesgos han sido identificados precisamente gracias a los sistemas de vigilancia de seguridad.
Pero convertir esos eventos raros en una afirmación de que todas las personas vacunadas están enfermas sería científicamente incorrecto.
La recomendación para cualquier persona que tenga síntomas persistentes o preocupantes es consultar a un profesional de salud y no basarse únicamente en publicaciones de redes sociales.
RN88 recomienda verificar siempre este tipo de información antes de compartirla, especialmente cuando una publicación utiliza expresiones como “enfermedad silenciosa”, “todos los vacunados” o “nadie te lo cuenta”, sin presentar estudios científicos ni fuentes sanitarias verificables.
Fuentes consultadas
Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay; Programa Ampliado de Inmunizaciones de Paraguay; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC); publicaciones científicas sobre seguridad de las vacunas contra el COVID-19.
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